Fernando Belaunde Terry “TODOS ESTÁN DESTITUIDOS”

Fuente: Diario La Crónica (Lima-Perú. Octubre 04, 1968)
Fuente: Diario La Crónica (Lima-Perú. Octubre 04, 1968)
Fernando Belaunde Terry y Juan Velasco Alvarado Fuente: Foto de la revista CARETAS
Fernando Belaunde Terry y Juan Velasco Alvarado Fuente: Foto de la revista CARETAS

“La política es tener una idea clara de lo que debe hacerse desde el Estado en una Nación”
 J. Ortega y Gasset

En Lima, capital del Perú, en la madrugada del 3 de octubre de 1968 un contingente militar depuso al presidente Fernando Belaunde Terry; lo sacó del Palacio de Gobierno y lo embarcó en un avión rumbo a la Argentina.

Horas después, el entonces jefe del Comando Conjunto de la Fuerza Armada, Gral. EP don Juan Velasco Alvarado llegó a Palacio de Gobierno para liderar la Junta Militar que dirigió el llamado “Gobierno de la Revolución Peruana”. En un régimen militar que se extendió por los siguientes 12 años.

La Policía de Investigaciones del Perú, conocida como la PIP (hoy integrante de la Policía Nacional, eran los Detectives de Investigación Criminal: Cuerpo de Investigación, Vigilancia e Identificación-CIVIL),  tenía como misión la investigación de los delitos, la seguridad de los funcionarios y el apoyo a las labores de justicia.

Si esa era nuestra función, ¿que hacía yo en el avión de AEROLINEAS PERUANAS que llevaba al destituido Presidente del Perú en el año de 1968? … En este relato me referiré a ello de manera breve.

Por entonces yo era Oficial Segundo PIP (Teniente en mi cuarto año de antigüedad) destacado en la Ayudantía de la DG PIP a órdenes directas del Director PIP el Inspector General Superior PIP Hércules Marthans Garro.

Haciendo recuerdos, me veo que iba sentado al lado del Arquitecto en una fila de tres asientos en el lado izquierdo de la nave casi frente al baño y tuve, aparte del honor de compartir su asiento y su cercanía, aunque defenestrado, de un Presidente, me dieron la tarea de proteger su integridad física y evitar accidentes contra su salud hasta que llegáramos al destino previsto. En ese vuelo, al Arquitecto se le veía como ser humano delirante y apesadumbrado.

– ¿QUÉ VA A PASAR CON MI PATRIA? … ¿CUÁNTA MUERTE Y SANGRE CORRERÁ?

Atestiguo estas y otras expresiones del Arquitecto porque, reitero, estuve con él todo el tiempo de duración del vuelo entre El Callao y Buenos Aíres.
De cómo llegué a esa situación y lo qué pasó antes, durante y después de la travesía es la integridad de este artículo. Trato de respetar la imagen y memoria de todos los que mencionaré, pero evitando nombres o cargos. Debe, sin embargo, quedar escrito para que sirva como elemento de juicio en determinar el quehacer de la policía del Perú en nuestra Patria, estableciendo a la vez paralelos con tiempos actuales en donde a veces pienso que antes que la seguridad interior del país están y van por delante los intereses políticos y personales egoistas de los gobernantes de turno. Los más pobres y humildes están desencantados porque se hallan desamparados. No uso estadísticas, que suelen ser engañosas, más cuando se emplean capciosamente: sólo observo, miro y veo a mi alrededor.

EGURIDAD DEL ESTADO

El policía es el ciudadano encargado de proteger a la comunidad nacional. Su función es prevenir la comisión de delitos y esclarecer actos ilícitos. Las tareas que lleva adelante se orientan a resguardar la legalidad y, por ello, es crucial que su conducta se rija estrictamente por las normas vigentes. Si las fuerzas policiales cumplen con sus obligaciones obtienen reconocimiento y credibilidad sociales. En cambio, cada vez que un  policía transgrede la ley origina fundadas razones preocupantes. Y si se multiplican las conductas abusivas y reprensibles, de manera simultánea se deteriora su crédito social y se socavan las condiciones de seguridad.

Las combinaciones asociadas con los conceptos y aplicaciones de los términos de seguridad y defensa son muchos, tanto en los ámbitos nacionales como internacionales. No sería una exageración decir que es fascinante ver cómo estos dos términos son aplicados, invocados, manipulados, acomodados a las ideologías, retorcidos, a veces hasta ignorados según las conveniencias e intereses abiertos o encubiertos.

Mientras la seguridad es una condición, la defensa es una acción; ambas se enlazan con el desarrollo. Para poder desarrollarnos necesitamos una condición de seguridad y una acción de defensa, pertinente a la Fuerza Armada si fuera necesario. Ninguna debe tener atención preferente y si ese es el caso, la seguridad interior es la mandante, la básica, la primordial. La Policía es encargada de la seguridad interior de un país; de garantizar el orden en la casa y, por ende, la seguridad del Estado.

Así, en el mundo hispano hablante al decir “ahí está la madre del cordero”, uno realmente se refiere a las causas de algo, cualquiera que sea.

El jueves 03 de octubre de 1968 en el Perú un contingente militar mayormente del ejército peruano, desaloja al obligatorio Presidente, toma el control y destino de la nación y ordena a la Policía de Investigaciones a través de la Dirección de Seguridad del Estado que lo lleve a un destino en otro país garantizando durante el viaje su integridad física y asegurándose su incólume llegada y no retorno.

¿Quién no observa la ley? … ¿Quién rompe el orden constitucional?

¿Ambos o todos? … ¿La Fuerza Armada, el Ejército Peruano, la Policía de Investigaciones? … ¿Quién manda y da la orden y quién cumple y ejecuta? … ¿Hay lugar para desobediencia? O ¿hubo un acuerdo previo?

ANTES

Remontémonos al miércoles 02 de octubre de 1968. Concluyo por el momento mis labores del día a la hora de cenar, quizás 6.00 pm o 7.00 pm. El detective peruano en muchos casos no tiene un horario fijo, digamos de 8 a 4 o de 9 a 5; nunca, ni se lo espera, ni se lo sueña. Nuestra labor es 24 horas al día. Cualquier hecho criminal debe ser intervenido. Se come cuando se puede. Se duerme como se puede, y el motor se halla encendido día y noche en la investigación constante de hechos delictivos para dar con los culpables.
Ya en mi casa, en El Callao, llega una llamada telefónica. Se trata de un colega de la oficina, Roberto  Alcantara:

Fico, estamos con orden de inamovilidad, debes regresar a la oficina y llegar acá en el término de la distancia, así lo ha remarcado el Sr. Marthans. No se pregunta más.

Fuente: Album familiar Roberto Alcántara Marín (a mi izquierda) Compañeros de Promoción PIP 1962
                                                       Fuente: Album familiar
                                     Roberto Alcántara Marín (a mi izquierda)
                                          Compañeros de Promoción PIP 1962

Ni idea de la razón o causa, estamos acostumbrados a ello. Si el Jefe llama es más que suficiente: tiene que ser algo bueno en el sentido detectivesco; siempre hay sorpresas, no interesa si son agradables o desagradables; gustamos las sorpresas,… nos ayuda a descubrirnos.

La antesala de la oficina del Director y los alrededores en el edificio de La Prefectura en la Av. España tenían mucha gente, más de lo usual.

Llamados a la oficina del Sr. Marthans. Observo a Jefes PIP de alta graduación. Había algunos en uniforme militar, y distingo un par de caras conocidas, Coroneles EP. Un total aproximado de 20 personas. Estaban el Director de Seguridad del Estado, el Jefe de la Criminal, el Jefe de Informaciones, el Subdirector, los Jefes de Divisiones, etc., etc.

El Sr. Marthans no en su tono usual, sino con un tartajeo que denotaba urgencia, seriedad, solemnidad, y esa ansiedad ante acontecimientos venideros llenos quizás de acción, algo importante y significativo en donde el riesgo es extremo. En cuanto a mí, estaba yo tranquilo; siempre he preferido las sorpresas porque traen la oportunidad de recurrir a lo aprendido y recoger algo de los detectives añejos y trajinados, de esos sabuesos de verdad.

– Va haber un movimiento revolucionario y estamos con el Gobierno Revolucionario, … ¿Alguna pregunta?  …

Así se expresó el Sr. Marthans. Luego de ciertos intercambios con los Jefes y Directores, pidió quedarse a solas con el Sr. Cesar Livia Alva, Inspector General PIP; el Sr. Guillermo Peña Salcedo, Sub Inspector PIP y el que escribe estos hechos: Fico Arrarte, Oficial  Segundo PIP.

– Cesar, Guillermo: vayan a la División Blindada en el Rímac y preséntense al General. … Arrarte va con ustedes. … Pónganse a órdenes del General, … Los está esperando, … Allí recibirán instrucciones precisas. Confío en ustedes y sé que harán un buen papel … ¿Aguna pregunta?

“La madrugada del jueves 03 de octubre de 1968 al aproximarse las 03.00, llegaron tanques del ejército a la Plaza de Armas de Lima, al Palacio de Gobierno. Fernando Belaúnde Terry llamó a los ministros Roberto Dianderas, de Guerra; Jorge Luna Ferreccio, de Marina, y José Gagliardi, de Aeronáutica, y les pidió que se tomaran las medidas más drásticas. El ejército rompió las puertas de entrada e ingresó a Palacio de Gobierno; luego un grupo de militares al mando del comandante Enrique Gallegos llegó a las habitaciones y condujeron a Belaúnde hacia una camioneta que lo llevó al cuartel División Blindada. Otros tanques tomaron el local del Congreso, la Prefectura de Lima, los locales de Acción Popular y del APRA, Radio Nacional, el Ministerio del Interior y las estaciones de Televisión.

A las 5 a.m. los ministros de estado logran reunirse en el Palacio de la Cancillería; faltaban el ministro de Guerra, Dianderas, y de Marina, Jorge Luna Ferreccio. Se acordó que el 2° vice-presidente Mario Polar asumiera la presidencia y se planteó destituir a todos los oficiales golpistas. A la 06.00 a.m. gran cantidad de oficiales de la Policía de Investigaciones rodearon el Palacio de la Cancillería y después irrumpieron violentamente en él. Los ministros salieron del local cantando el Himno Nacional. Mientras tanto en el aeropuerto estaba listo para partir un avión APSA que los militares rebeldes habían preparado para huir en el en caso de que el golpe fracasara, o deportar en él al presidente Belaúnde, si triunfaban.

A las 08.00 a.m. llegó el presidente Belaúnde custodiado por 3 oficiales y 20 investigadores, quienes lo obligaron a subir al avión. El depuesto mandatario fue conducido al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, Argentina.”

Fuente: Extracto tomado de WIKIPEDIA — Juan Velasco Alvarado.

Revisando mis recuerdos sobre este capítulo, no cabía en mi memoria ni en mi imaginación, y estoy seguro que tampoco en las de los Jefes acompañantes, qué sucedería llegando al cuartel de la División Blindada, ni qué detalles habría sobre nuestra misión y participación en este Movimiento Revolucionario. Yo les aseguro que en mi mente no albergaba ni temor ni ansiedad, ni, repito, tenía la más remota idea de cuál sería nuestro actuar hasta llegar a la División Blindada. La persona del Arquitecto Fernando Belaunde Terry no figuraba en mis cálculos.

Al llegar a la División Blindada luego de pasar las inspecciones y revisiones del caso, indicamos que íbamos a ponernos a disposición del General Comandante de la Blindada.

Al llegar nos refirieron al Comandante EP De la Torre Di tolla. En su despacho encontramos a otros oficiales del Ejército en uniformes camuflados y en medio estaba el Presidente del Perú Arquitecto Fernando Belaunde Terry, quien en alta voz y totalmente descompuesto vociferaba:

¡TODOS ESTAN DESTITUIDOS!

Vestía una camisa blanca y un pantalón negro, se le acercaban otros JJ y OO de la unidad y al parecer le ofrecían, bebidas y hasta fue necesario que se cambiara totalmente de ropa.

El Sr. Livia fue llamada a un aparte e instruido sobre nuestra misión y razón de nuestra presencia en este capítulo del movimiento revolucionario.

Fui informado que éramos responsables del traslado del Arquitecto hasta el Aeropuerto, su embarque en una nave, haciendo hincapié en que su integridad física no podía ser vulnerada, y tenía que abordar el avión y que luego, el destino sería de nuestro conocimiento una vez en el interior de la nave.

DURANTE

Transportados en un vehículo militar desde la Blindada hasta el Aeropuerto se hizo un gran rodeo y la ruta elegida fue para minimizar la atención del público en general. Íbamos detrás del vehículo que llevaba al Arquitecto, en donde todos los pasajeros eran oficiales superiores del ejército.

Ingresamos por una puerta de rejas hacia la pista de aterrizaje en donde al final de la misma estaba la nave de APSA. Al descender unidos, ya con el vehículo del arquitecto, nos fue entregado éste mientras el seguía vociferando:

– ¡Todos ustedes están destituidos! … ¡Quiero a los responsables!

Por órdenes del Sr. Livia me adelanté e ingresé al avión y observé que ya había 4 o 5 oficiales del ejército sentados en la parte posterior del avión quienes me indicaron que no deseaban ser vistos por el Presidente. Verifiqué el asiento delantero donde ocuparía su lugar el arquitecto, ingresé al baño del avión y comprobé que no hubiera instrumentos como hojas de afeitar o punzo cortantes o cualquier instrumento que pudiera ser utilizado por el Arquitecto en caso que cruzara por su mente defenderse, atacar o atentar contra su vida. Bajé los escalones y ya el Sr. Livia con el Sr. Peña tenían al Arquitecto al pie de la escalinata observando que a lo lejos venían varios vehículos con gente, al parecer periodistas colgados a los lados de los vehículos, que avanzaban raudamente hacia nosotros. En ese momento el Arquitecto gritando y en un arranque de desesperación se aferró fuertemente a las barandas de la escalinata y se negó y resistió a  subir. Aparece entonces la experiencia del trajinar policial, y el Sr. Livia le indica al Sr. Peña que nuestra orden es subir al avión con el arquitecto, y tenía que cumplirse. Utilizando métodos conocidos para estas circunstancias, el arquitecto es levantado en vilo por ambos detectives, y casi en el aire es subido al avión y ubicado en el asiento delantero cerca a la puerta de la nave. Allí es donde yo me acerco y le ajusto el cinturón al arquitecto, que forcejeaba en forma desmedida, cuando aparece el piloto del avión vistiendo el uniforme de reglamento, y que evidentemente era extranjero norteamericano, y pide instrucciones:

– ¿A DÓNDE VAMOS?

Volteo mi cabeza hacia mis jefes y ellos a su vez hacia la fila posterior donde se encontraban los militares,

– ¡ BUENOS AÍRES, ARGENTINA! – llega el susurro.

¡- A BUENOS AIRES! … le indico al piloto mientras que el Arquitecto trataba de advertirle lo ilegal del vuelo. El piloto ingresa a su cabina y cierra su puerta.

Al estar en el aire ya y sentado al lado del Arquitecto me abundaba en preguntas como:

– ¿QUIÉN HA HECHO TODO ESTO? … ¡DIGAME USTED!, ¡¿QUIÉNES SON LOS RESPONSABLES?! … ¿ESTÁ LA MARINA COMPROMETIDA EN ESTO?

Yo estaba con terno negro ya que mi abuelita no hacía mucho que había fallecido, y el terno fue obsequio de Nelson Valdez Navarro, músico cubano más conocido como Nelson Navarro (autor de Quémame los Ojos y otras conocidísimas composiciones), quien me lo regaló por haber sido el único policía que le dijo la verdad sobre su situación cuando estuvo recluido en la Clínica Maison de Sante investigado por su posible conexión con un capo del narcotráfico de ese entonces, un tal Taramona. Nelson sólo tenía una relación amorosa con la hija de Taramona. Nelson fue expulsado del país hacia su Cuba natal, y yo se lo anuncie evitándole mayores gastos económicos buscando ayuda legal.

Definitivamente el Arquitecto al verme vestido de negro y joven en mi aspecto, con modales corteses y atenciones propias a su investidura, creía que yo era miembro de la tripulación.

No insistió más en sus preguntas, pero pensando en voz alta se lamentaba de su confianza en gente que lo rodeaba y se preguntaba cómo ninguno le había advertido de este asalto a su persona y su investidura. Se lamentaba de las promesas incumplidas con los campesinos del país y su vano esfuerzo de integración de los pueblos andinos con el resto de la nación, su patria.

El Arquitecto, perdida su mirada por la ventanilla de su lado, movía su cabeza y seguía hablando para sí.

En un momento me pidió el uso del baño, me precipité a revisarlo nuevamente y dejé toallas y servilletas a la mano además de otros objetos de higiene personal. Aproveché el momento y pedí consultando con mis jefes, qué responder a las preguntas del Arquitecto:

Nada, sólo trata de recordar lo más importante” , me aconsejaron … Asegúrate que no haga algo indebido o que ponga en riesgo su persona o la de la nave, su tripulación y pasajeros.

El avión era una caverna vacía, no se veía a nadie.

Al retornar a su asiento le ofrecí una taza de café, asintió con la cabeza y le preparé una usando hasta donde veía productos en la cantina del avión; inclusive hice hervir agua, no recuerdo cómo pero lo hice manteniendo también mi atención sobre él y sus movimientos.

No recuerdo cuánto tiempo pasaría hasta que el Arquitecto cayó en un sueño profundo, un letargo pesado, con rostro que denotaba profundo cansancio, y es así que se abre la puerta de la cabina del piloto, y sacando éste la cabeza me llama y me dice:

– Es la Fuerza Aérea de Chile, … Piden que el avión regrese a su origen de partida o que descienda a suelo chileno, el vuelo no está autorizado y está sobrevolando territorio chileno ilegalmente.

Pasé la pregunta a mis jefes y ellos a su vez consultaron con los militares en los asientos posteriores de la nave. La respuesta fue:

– Este vuelo no para hasta Buenos Aires, nuestro destino final … Son órdenes del Gobierno Revolucionario del Perú”

El mensaje lo transmití al piloto de la nave.

Note la preocupación en su rostro así como duda en su accionar, y me confirmo su envío a la FACH.

Yo sólo me preocupaba del Arquitecto y de su bienestar dentro de las circunstancias vivientes, esa era mi misión. Lo arropé con un par de frazadas que encontré en los compartimientos de la nave, así como acomodé su cabeza para su mejor descanso. Seguía durmiendo y de vez en cuando noté que se sobresaltaba en su sueño.

No sé cuánto tiempo transcurrió, no tenía noción del tiempo, sólo velaba por el Arquitecto. Nuevamente sale el piloto de su cabina y sacando su cabeza me dice:

Ezeiza no quiere autorizar nuestro aterrizaje … La respuesta fue igual:

Ordenes del Gobierno Revolucionario del Perú … ¡Consulte a su Administración en Ezeiza!

El Arquitecto felizmente no se enteraba de estos hechos y seguía durmiendo; no se trataba de un sueño pacífico, como era de esperar, sino agitado y tortuoso, así lo denotaba el movimiento de su cuerpo. No estaba reposando, estaba aletargado, amodorrado y aturdido por fuertes emociones; yo lo veía así. Esperábamos no tener que recurrir a alguna clase de asistencia médica. Sin embargo el final del vuelo ya se acercaba y la inquietud preocupante era imaginarse ver la reacción de las autoridades argentinas en el Aeropuerto de Ezeiza.

– ¿EN DÓNDE ESTAMOS?,  fue la primera pregunta del Arquitecto …

– EN BUENOS AIRES, SR. PRESIDENTE …  le contesté.

Aterriza la nave. Abro la puerta y alguien me alcanzó un paraguas. Ya detrás mío estaban los Sres. Livia y Peña. Intenté bajar primero y el Arquitecto me dijo:

NO YO PRIMERO, … ¿ES USTED DE LA TRIPULACIÓN?  …

– NO -le respondí-, SOY OFICIAL PIP …

–  ¡QUÉ LASTIMA!: … ¡USTED TAMBIEN ESTÁ DESTITUIDO! -me sentenció-.
Bajamos la escalinata y al pisar tierra el Arquitecto fue virtualmente arrancado de nosotros por Agentes de la Policía Federal Argentina, hombres grandes y fuertes. En ese instante reconocí el uniforme de la Fuerza Aérea del Perú … Se acerca y nos pregunta:

– ¿QUÉ HA PASADO? …

– UN GOLPE MILITAR  -le contestamos-.

– ¿QUIÉN LO ENCABEZA? … ¿QUIÉNES ESTÁN DETRÁS DE ESTO?  -fue su pregunta-.

– ES TODO LO QUE PODEMOS DECIRLE -fue nuestra respuesta-.

Era el Agregado Aéreo del Perú ante Argentina. Luego se acercaron otras personas con las mismas preguntas. De allí intentamos caminar hacia el interior de la sala del aeropuerto y vimos al Presidente Belaunde rodeado de gente, hombres de la prensa al parecer, además de un gran tumulto de individuos lanzando preguntas e interrogantes.

Se acercaron agentes de la Policía Federal Argentina y nos advierten que no podíamos salir del Aeropuerto porque nuestra situación era ilegal. No teníamos pasaportes, sólo nuestra placa insignia. No recuerdo cuánto tiempo pasaría hasta que retornamos al avión. Ya adentro hubo una serie de preguntas de los militares acompañantes, sin mayores comentarios de nuestra parte.

Entregamos al Arquitecto sano y salvo a las autoridades argentinas. Esa fue nuestra misión. La cumplimos.

En el vuelo de regreso dormitamos un tanto hasta cuando los militares acercándonos a nosotros, con rostros de preocupación. nos pedían si sabíamos algo de cómo iba el movimiento en el suelo patrio. Traté de preguntar al piloto y al navegante en el avión pero… ¡nada de nada! Recién me percaté de que efectivamente era de preguntarse cómo estaban saliendo las cosas, cómo se estaban desarrollando … ¿Cuál iba a ser nuestro recibimiento?

Recordé las palabras del Arquitecto:

– ¡CUÁNTA SANGRE SE VA A DERRAMAR EN NUESTRA PATRIA!

Aterrizamos en El Callao luego de haber recibido de la FACH la misma advertencia cuando cruzábamos cielos chilenos:

– Vuelo no autorizado.

De retorno a Lima, fuimos llevados a la División Blindada y mis jefes dieron cuenta de la misión y su resultado a los Jefes Militares responsables. Al regresar a la Dirección PIP encontramos al Sr. Marthans  echado en un sofá, al parecer no había salido de su oficina desde el inicio de los hechos. Nos dijo:

– YA ME INFORMARON QUE LA MISIÓN FUE UN ÉXITO … CUMPLIMOS CON NUESTRA PARTE,  ¡BIEN HECHO! …TODAVÍA SIGUE LA INAMOVILIDAD -significaba que teníamos que buscar un sitio en las oficinas adyacentes donde descansar y esperar órdenes-.

Al regresa a mi casa, no acierto ahora a precisar luego de cuánto tiempo, y al hablar por teléfono con mi novia sobre mi prolongada ausencia sin hacerle saber sobre mi paradero, frente a los acontecimientos del golpe militar, su preocupación era grande … Mi respuesta sólo fue de estar con orden de inamovilidad, y la de ella, inmediatamente:

– SIEMPRE HAY UN TELEFONO DE DONDE LLAMAR, … ¿NO?
DESPUÉS

Siempre existirá un después, si se utilizan las experiencias para repasar, reorganizar y mejorar acciones y, por ende, establecimientos.

Por el momento no necesito invocar el pasado respecto al nacimiento de la Policía de Investigaciones, la Guardia Civil y la Guardia Republicana del Perú. Existieron y cada cual desempeñó una función muy profesional para mantener y garantizar la paz interior del país.
Existió un celo profesional, cada cual con una genuina intención de mejorar y ser más eficiente para servir a la Sociedad. Los métodos varían de acuerdo a las oportunidades presentadas y/o encontradas.

Pero, cuando un gobierno vigente utiliza una o todas esas fuerzas profesionales para fines ajenos a sus obligaciones legalmente establecidas invocando una necesaria jalada de los cabellos, se resquebraja la institucionalidad de ellas y se rompe el estatuto constitucional del país.

Las órdenes del gobierno son derecho inherente a la política de ese gobierno.

La identificación de las personas, la investigación criminal y la seguridad del Estado fue el esqueleto de la PIP.

EL mantenimiento del orden público, el control del tránsito y el control de las multitudes fue tarea de la Guardia Civil.

El control de los establecimientos penales, el control de los puestos fronterizos y establecimientos gubernamentales fueron responsabilidad de la Guardia Republicana.
Palabra más palabra menos, esas fueron sus funciones. Mejorar éstas es consecuencia de una preparación especializada, constante educación, entrenamiento y aprendizaje, ayudados por equipos modernos y actualizados.

Todo esto fue borrado por un Gobierno bajo el concepto y justificación o pretexto de mejorar los esfuerzos, mejor manejo presupuestario y minimizar o eliminar una competencia egoísta y vana.

Justo o no, el resultado es que con una Policía Nacional (una olla cociendo sancochado) cuya sola cabeza (Director General) dependiente de un otro solo hombre (Ministro del Interior), democráticamente asignado por el Gobierno vigente (usualmente un civil ajeno a los quehaceres de la paz interior, pero sí de la confianza del que lo señala y nombra, el Presidente de turno), es fácil de manejar, mangonear o responsabilizar cuando las papas queman, no por necesidad de mejorar el servicio policial sino simplemente para encubrir desenlaces inesperados o sorpresivos del mal uso del servicio policial.

Los gobernantes no respetan la ley pero esperan que los gobernados sí. Un Presidente puso a sus búfalos para su protección inmediata, otro rentó a un judío y sus sistemas; otro, a licenciados del ejercito; todos ellos ignoran la legalidad de la obligación policial y la responsabilidad de recibir protección constitucionalmente establecida, ¿me equivoco? … Quizás en la forma pero no en la intención.

El policía que camina su calle asfaltada o no, el que investiga crímenes y se infiltra en el mundo delictivo organizado, el que bastonea a manifestantes o mantiene un tránsito y trafico seguro y fluido no pueden vestir un mismo uniforme. No es ni rentable ni efectivamente conveniente.

Por pequeña o grande sea la falta de uno de ellos (siempre las habrá, el policía trabaja con y para la gente, no se acuartela), ésta deteriora la imagen de todos; esto es arriesgar demasiado simplemente por un capricho revanchista o temor a la competencia del mandatario de turno.

Peor escenario será si el Estado mantiene y arma a aproximadamente 135 mil individuos dando cabida a riesgos difíciles de manejar ante la presencia de conflictos.
Más factible y real será si cada región, ciudad, villa, mantiene su seguridad interior o ciudadana utilizando sus propios recursos y el Estado mantenga una fuerza profesional que con su solo nacimiento e imagen resuelva desafíos en el ámbito nacional, supervisando las fuerzas del orden.

La policía siempre recibirá quejas, su actividad es parte de eso; solo me pregunto cómo en nuestro país,  llenan los titulares los hechos policiales; hay otros organismos que al parecer no tienen problemas, ¿o se la llevan fácil?

¿No los tienen? … La Marina, la Fuerza Aérea, la Procuraduría, los que administran justicia, los organismos de infraestructura que manejan dinero por millones, los registrados e ilegales que explotan nuestra minería y recursos naturales; me imagino que son muy efectivos y responsables; o es que la policía es carne de cañón o chivo expiatorio.

De ser así en nuestro Perú existen todavía las jerarquías tradicionales de nobles y señores que les permiten tener una consideración utilitarista de la policía o todo lo que sea consumible.

Quizás el Arquitecto tenía razón: era visionario o clarividente cuando me dijo:

– ¿QUÉ VA A PASAR CON MI PATRIA?  … ¿CUÁNTA MUERTE Y SANGRE CORRERÁ?

Federico Arrarte Rodríguez
Federico Arrarte Rodríguez
Ontario, Canadá
Enero del 2014
Diploma de LA PROMOCIÓN DE OFICIALES PIP 1962 MARTIR JOSÉ OLAYA BALANDRA Fuente: Archivo personal
Diploma de LA PROMOCIÓN DE OFICIALES PIP 1962
MARTIR JOSÉ OLAYA BALANDRA
Fuente: Archivo personal

2 thoughts on “Fernando Belaunde Terry “TODOS ESTÁN DESTITUIDOS””

  1. Miguel, gracias por tu comentario. Todos somos parte de la historia del Callao; la mía es solo de un chalaco. Ruego la contribución de muchos chalacos que desde su posición y profesión han sido y son parte de nuestro Puerto de nuestro Peru; por favor a escribir. Ricardo y su pagina web nos apoya. Un abrazo porteño.

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